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martes, 19 de abril de 2011

España, 19 de Abril del 2011

Hoy, a eso de las 13:00, llegué al aeropuerto de Alicante donde me esperaban mis padres para llevarme a casa. Un año sin verles.

No puedo decir que esté dando saltos de alegría por haber vuelto. Tampoco digo que me arrepienta. Simplemente, me siento extraña.

He querido conducir de vuelta a casa. Después de un año sin manejar un coche, realmente lo he disfrutado a pesar de que estaba muy cansada por el viaje.

Ahora me paso el tiempo reparando en cosas estúpidas como, por ejemplo, la cisterna del inodoro se llena de agua más rapidamente aquí.

No me apetece hablar con nadie. Sólo tengo ganas de estar como autista, procesando a mi ritmo este nuevo cambio en mi vida.

Necesitaba volver a casa, alejarme de Mozambique para poder verlo desde otra perspectiva. Eso no significa que no vaya a echar de menos a los que se convirtieron en mi familia allí.

viernes, 18 de febrero de 2011

Nampula, 17 de febrero del 2011

Como es normal en situaciones de este tipo, el sentimiento predominante es cansancio. Lloro porque me siento abarrotada, vencida, gastada… creo que esto es una explosión por todos los momentos difíciles contenidos desde que llegué a este lugar.

No sé cuántas veces me he sentido humillada por ésta gente, he perdido la cuenta. No sólo humillada, también engañada.

Creo que no soy tan fuerte como pensaba. Creo que ya he tenido bastante.

Y, aunque trabajar en este sitio posiblemente ha sido la experiencia profesional más gratificante que he tenido hasta la fecha, ya no justifica el que me tenga que sentir así otra vez.

Desde que llegué, he tenido la certeza de que no era dueña de mi situación aquí y hoy, una vez más, he podido comprobarlo: me veo forzada a cambiar de domicilio por tercera vez en menos de un año. Me lo han pedido muy amablemente y con la mayor educación pero yo sé que si me niego dejarán de pedirlo y pasarán a ordenarlo. Es igual si ya tenía otros planes para este fin de semana, eso nunca ha sido importante.

De repente, con un aviso de 24 horas, he de ponerme manos a la obra, recoger todo lo mío y volverlo a repartir en otro apartamento. Y, como siempre hay un “más difícil todavía”, antes de entrar a vivir en mi nuevo sitio de prestado, es preciso acomodar las pertenencias de otra persona (a Dios gracias, al menos se trata de una amiga) en uno de los dos cuartos del apartamento para poder habilitar el otro como dormitorio. Todo eso en tiempo récord porque mañana llega más personal docente.

Me parece que hoy va a ser un día decisivo…

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Nampula, 17 de Noviembre del 2010

Nunca he tenido a nadie que me colocara el desayuno en la mesa todos los días y sin rechistar. Volver del trabajo y encontrar la comida hecha y la casa limpia es algo grande. Nada de preocuparse por lavar la ropa, ni por el frigo vacío, ni por quitar la mesa...

Tenemos nueva empleada en casa. Se llama Amina y empezó a trabajar el lunes. A la anterior, Mariama, la despedimos porque a Vivien le faltaron 400 dólares de casa. Nadie más que ella pudo haber sido.

Encontrar una empleada eficiente y de confianza es difícil. Aquí, la mayor parte de los empleados roban, cada uno a su manera. Sisan en la cuenta de la compra (si los tomates estaban a 45 dicen que los compraron a 50 y se embolsan la diferencia) o en las cosas de casa (se van llevando pequeñas cantidades arroz, azúcar, lavavajillas, etc.) y una puede hacerse más o menos la ingenua dependiendo de lo satisfecha que esté con su trabajadora pero, cuando falta una cantidad relativamente importante de dinero la decepción es demasiado grande.


El salario base en Mozambique es de unos 1500 Meticales (aprox. 33€). El salario de un oficinista rondará los 2500 MT; en las universidades, los salarios rondan los 20000-30000MT, dependiendo de la titulación. Las diferencias entre clases son increíbles.

En los dos supermercados que tiene Nampula, la comida está a precio europeo. Al parecer, hace tres años estaba todo mucho más barato en la ciudad. Cuentan que algunos artículos han duplicado el precio.
Antes de venir a Mozambique, varias personas me dijeron que aquí las cosas están supereconómicas... esas personas conocieron otros tiempos mozambicanos distintos a los de ahora.

Menos mal, dentro de los barrios, los precios de las verduras y demás son más asequibles, aun así, la cantidad de pobreza extrema es sobrecogedora.

martes, 16 de noviembre de 2010

Nampula, 16 de Noviembre del 2010

En menos de un mes habremos acabado con el semestre y podré disfrutar de vacaciones hasta febrero. Aunque ya acabaron las clases y estamos con los exámenes, los profesores tenemos que acudir diariamente a la universidad a firmar asistencia. El día que no firmamos nos lo descuentan del salario. El horario del machibombo (bús) es más limitado cuando los alumnos no tienen clases. Por las mañanas, sale de la ciudad a las 7.30h hacia la universidad y vuelve a las 12.00h. Así, como no tengo coche, llamo a un taxi para volver antes a casa.

Hace mucho calor, rondamos los 40ºC. Al parecer, en las provincias del sur del país llueve sin parar. Esta mañana ha llovido aquí. Dentro de nada, la lluvia empezará a ser más frecuente también en Nampula. Eso hará que aumente la cantidad de mosquitos.

Aunque es un poco incómodo tener que ponerse repelente por la noche, los mosquitos no me están suponiendo gran problema (de momento). Hay mosquiteras en todas las ventanas de casa, así, las noches que no salgo, no uso "antimosquitos". Encima de mi cama, una red mosquitera cuelga del techo. Antes de irme a dormir, cada noche, la extiendo a modo de tienda de campaña para poder dormir sin que ningun bicho me cante al oído.

Ayer me enteré de que en los barrios, cuando algún vecino se muda de casa lo hace por la noche para que los demás vecinos no vean las cosas que tiene y no despertar celos ni envidias. Esas mudanzas deben de ser tarea difícil porque en los barrios de noche no se ve nada, está tooooodo apagado.


Los meses pasan y, dentro de nada, otra vez es Navidad. No voy a ir a España. Menos mal, mucha gente que conozco también se queda. Estamos planeando hacer algo, seguramente nos vayamos a la playa. Este año voy a experimentar cómo es una "Navidad en verano". Imagino que se me hará extraño pero, bueno, lo importante es que nos reuniremos como se reunen las familias, como "familia" que somos.

martes, 26 de octubre de 2010

Nampula, 26 de Octubre del 2010

Hace un mes que no piso la playa. Un mes sin salir de Nampula. Un mes yendo de casa a la universidad y de la universidad a casa. Empiezo a sentirme gris.

Lo malo de pasar los fines de semana metida en casa es que da tiempo a pensar y echar de menos otras cosas que antes tenía y ahora no tengo.

Dejando a parte lo obvio, como amigos y familia, echo de menos la libertad que me daba disponer de coche para viajar.

Echo de menos, por ejemplo, un parque para pasear; mis patines; calles y aceras lisas, sin agujeros; ir a la montaña; flores en los balcones; casas pintadas de blanco; papeleras en las calles; montar en bicicleta; cuidar mis plantas; acariciar a mi perra; ir al cine...

Los meses de julio, agosto y septiembre los he pasado sin darme respiro para pensar. Cargada de trabajo entre semana y viajando a la playa durante los fines de semana, a penas me daba cuenta de que no tenía esas cosas que ahora añoro. De ahí la importancia de estar siempre haciendo algo.

Ayer me hice mi tercer test de malaria. Éste también dió negativo. Al parecer, sólo fue una jaqueca. Ante el menor síntoma, es aconsejable hacerse el test por si acaso. Coger a tiempo la enfermedad puede facilitar la cura.

En fin, que a ver si voy a la playa y me espabilo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Nampula, 17 de Septiembre del 2010

El martes pasado llegaron a Nampula dos optometristas de la Universidad de Ulster y tres del Dublin Institute of Technologies (DIT). Han estado haciendo screenings visuales en varias escuelas de Nampula. Yo les acompañé el miércoles y la experiencia fue bastante interesante.

Lo primero que llamó mi atención fue lo tranquilos que se comportaban los niños. Ninguno se comportaba de forma revoltosa, desobediente ni desinteresada. Iban hacia donde les pedíamos y prestaban atención en todo momento (completamente al contrario que los niños que estaba acostumbrada a tratar en España). No sé, quizás estaban paralizados por el miedo a lo desconocido.

Otra cosa que me impresionó bastante era lo desaliñados que iban. Todos, absolutamente todos, eran un acopio de suciedad. Había niños que, literalmente, olían a basura. Eran alrededor de doscientos niños, la mayoría malnutridos.

Para las familias de los alrededores de la ciudad, conseguir agua es todo un desafío. Los que viven cerca de una fuente son realmente afortunados. Otros, tienen que caminar largos recorridos hasta el punto de agua más cercano. Los que no tienen acceso a fuentes, recogen el agua de lluvia que resbala de los tejados y la almacenan.

Las fuentes se consiguen practicando perforaciones en el suelo. Creo, para conseguir agua decente, es necesario perforar hasta los 80 metros de profundidad y, eso no siempre se realiza por el enorme coste de dinero que supone. Así, el agua que extraen la mayoría de estas fuentes proviene de las capas más superficiales, que son las que reúnen el agua de lluvia filtrada a través del suelo.

Unas veces por falta de información, otras por falta de medios económicos, los habitantes de la comunidad no toman las medidas de profilaxis adecuadas al manipular el agua favoreciendo, de ese modo, la aparición de enfermedades (una de ellas, el cólera).

Un gesto tan simple como abrir un grifo y llenar un vaso de agua o lavarse las manos…

viernes, 10 de septiembre de 2010

Nampula, 10 de Septiembre del 2010

Hoy, el día ha venido cargadito de emociones.

El próximo domingo es mi cumpleaños. Vivien, que ha estado toda la semana tramándolo, hoy ha reunido a alumnos y profesores para que me hicieran una fiesta sorpresa. Todos estaban compinchados y yo, feliz de mí, sin imaginarme lo que se estaba "cociendo" a mis espaldas. Los alumnos, por iniciativa propia, me han cantado una canción compuesta por ellos, me han traído presentes... qué sé yo, he tenido de todo, no ha faltado nada, para mí ha sido perfecto.

Me he conmovido enormemente cuando he visto cómo mis alumnos me homenajeaban. He querido fotografiarme con todos para tener el recuerdo de cada uno en este día. Me ha encantado ver la ilusión que mostraban al fotografiarse conmigo. No tengo palabras suficientes para describir cuánto de bien me han hecho sentir.
Como decía Tatiana: "Cumplir los 37 en Mozambique y que tus alumnos te sorprendan con una fiesta, ¿quién te lo iba a decir a ti?". Vivien sabía que el mejor regalo de cumpleaños que podía hacerme era ese: ellos (gracias, compañera). Acertó de lleno. Nunca olvidaré este día.
Como no, al final he acabado deshecha en lágrimas aunque, en ningún momento, se ha borrado de mi cara la enooorme sonrisa que me ha colocado el ver a todos encantados de verme ilusionada con ellos.

Y, para acabar la tarde de la mejor manera, saliendo de la Universidad, llegaba el machibombo (bus) escolar cargadito con el aparataje que llevamos esperando desde enero. No me ha faltado tiempo para llamar a la delegada de clase y darle la noticia. Vaya que si se ha alegrado. Por fín, tenemos material para hacer prácticas, por fín, los alumnos podrán dejar de imaginarse "cómo sería" y pasarán a comprobar por ellos mismos "cómo es". Por fin, podremos hacer en Nampula exámenes refractivos como mandan los cánones.

La lista de espera, de personas que están esperando para ser graduadas, hace tiempo que dió la vuelta a la manzana.