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sábado, 19 de junio de 2010

Nampula, 19 de Junio del 2010

El otro día, entré en una librería y me hice con un libro en portugués (por esto de aprender el idioma leyéndolo). Se llama “Moçambique, SIDA e hábitos tradicionais”, de André Matola, un periodista mozambiqueño. Según Matola, “Três clases de pessoas são infelizes: a que não sabe e não pergunta, a que sabe e não ensina, a que ensina e não faz”.

El libro comienza hablando de lo que, entre los makondes, makuas y kimwanes, es conocido como “epuko”: la ceremonia tradicional de purificación sexual de la mujer enviudada. Después de morir el marido, la mujer no puede mantener relaciones sexuales sin que antes se haya realizado este ritual. Consiste en que la mujer tiene que mantener relaciones sexuales con un elemento de la familia del fallecido, pero el hombre tiene que eyacular en una toalla o una capulana para evitar “aspirar la sangre de la viuda” ya que, ella, aun no está limpia (la sangre del excompañero aun está presa en ella).

El libro continúa diciendo “ahora, por causa del SIDA, estamos intentando introducir algunos cambios en este ritual, que viene de nuestros antepasados porque, hasta el momento, el preservativo no es aceptado como pieza fundamental del ritual. Ya veremos si nos sale bien, es decir, si los espíritus acogen la propuesta”.

El ritual del epuko finaliza con un baño de raíces pulverizadas o trituradas. Después de esta ceremonia, la mujer es considerada pura y libre de cualquier peligro y puede “andar” con hombres.

He estado mirando en la red el índice de prevalencia de SIDA en Mozambique: 16% el nacional, 20% el de Maputo.

Continuara???...

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