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jueves, 24 de junio de 2010

Nampula, 24 de Junio del 2010

En UniLurio hay un proyecto que se llama "Um estudante, uma familia". En él, cada estudiante tutoriza, desde el punto de vista de la salud, a una familia en la comunidad. Los estudiantes se organizan por equipos; cada equipo tiene, como mínimo, un estudiante de cada carrera (Nutrición, Medicina, Farmacia, Odontología y Optometría). Periódicamente (cada semana o cada dos), los equipos acuden a las casas y realizan entrevistas con las familias. Se informan sobre sus condiciones y les dan pautas para que puedan mejorar su calidad de vida.

Con las encuestas que realizan, se está creando una base de datos que servirá para realizar estudios demográficos en la zona.

El otro día estuve de tribunal en el exámen de la asignatura donde se valora el trabajo de los estudiantes en ese proyecto. La asignatura se llama Vição e Comunidade. Llegué a emocionarme con los relatos de los alumnos.

La mayor parte de las familias no tienen agua corriente en casa. Pueden tomarla de alguna fuente (la fuente puede quedar a 500 metros de casa), pueden almacenar el agua de lluvia (canalizando la que cae al tejado de casa), pueden tomarla de un pozo... Hay quienes no tienen ni nevera en casa.
La mayor parte son familias numerosas. Las hay que sobreviven con menos de 1 dólar al día.
Hay familias que, después de comer, acostumbran a dejar los platos fuera de casa y sin lavar. Eso atrae moscas, mosquitos y demás insectos, lo que favorece la aparición de enfermedades (las moscas pueden contagiar la oncocercosis y los mosquitos la malaria).
Los estudiantes informan a las familias de la necesidad de mantener la higiene en casa, de utilizar mosquiteras para dormir, de lavarse las manos antes de comer, de potabilizar el agua que van a beber y con la que se va a cocinar, de lavarse los dientes varias veces al día, etc...

A mí pregunta "¿Qué te ha aportado, a nivel personal, ésta experiencia?" la mayor parte de los alumnos contestaron lo mismo: Se alegran de que esas personas les abran la puerta de sus casas y les escuchen, se dan cuenta de que ellos también aprenden de esas familias y, sobre todo, se sienten útiles cuando consiguen que esas personas mejoren su calidad de vida mudando hábitos perjudiciales para su salud.

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